Un refuge dans l’intime
¿Piensas qué son dos reinos solitarios, o solo uno?
Algo todavía nos une; en las ruinas se dice al revés de Roma
Fuerza imperiosa y frustrante
Me equivoqué mucho en las nieblas que pasaban
Cedí cuando se necesitaba resistirte
Te di amor cuando pedias lo irracional
Te di esto cuando me diste golpes siniestros
Tu cuerpo, poseído por unas fuerzas
De las cuales, losé, eras inocente
Eso fue lo difícil, de sobrepasar las fachadas
De tus cóleras, las de mi cansancio, por último
El mayor problema de mi lado fue que no había
Un refugio en lo íntimo, y en eso me dejaste
Diciéndome te amo, pero emitiendo algo de muerte
Diciéndome que no había ese mundo
En este mundo, lo que esperaba: sentirse fuera de peligro
Sigo creyendo que sí, que lo hay
Y que, ciega en esos momentos, te exasperabas
De ti misma, de no poder hacerme sentirlo
Porque eso no era el sentido de la furia que te podía poseer
Y no podías calmar ese instinto mío, salvaje: libre
Que me decía que algo me estaba encerrando
No eras tú, no era tu falta de lucidez
Era el encuentro de mi mano con un agujero negro
Cuando sí, mi mano viaja con tinta negra
Pero en áreas blancas, páginas que se iluminan de palabras
Y tantas son tuyas
Tanto resistí frente a esa atracción del caos
De ese pueblo, de esa vida de misera intoxicada
De si misma, y es eso mismo
Lo que me quitaba la fuerza, la esperanza
El poder de creer que ibas a invertir la polarización
De lo que te retenía, en ese más allá del pasado y tus penas
El alto mar de tus penas, amor
Me gustaría tomarlo, en tus venas
Y sigo creyendo que no fue en vano que luché
Y seguimos criando algo, hasta que lo declaremos perdido en el caos
Porque el fin no es la muerte: es echar un mundo al olvido
Y estamos en la brecha, es verdad
Pero aprovecho recuperar fuerza para mostrarte
Que hay otro enfoque a esta situación
Y que, entre otras cosas, se dice así:
Entre nuestras manos,
Que la vida es a continuación
Jean-Marie Loison-Mochon