Qué extraño, ¿no?
Que me hayas llamado
Dirías quizás que te llamé yo
Tu nombre me apareció casi como un golpe
¿Por qué?
Por la mañana, con ese cuaderno, ya sabes
Pensando que tocar aquellas páginas… algo activaría
Ya leíste, y esa conjunción
Me es tanto deleite que molestia
No tan penosa, pero de bruma espesa
¿Será que cuando toqué la página con mi instrumento:
La tinta, esto te hizo ruido?
En tu más allá, y que de alguna manera, oíste
Que yo me volvía de nuevo vagabundo en aquel cuaderno
Que nos siguió a lo largo de nuestra vida
Y ahora, yo diría que lo consigue
Pero me llamaste, y todo ese invisible invisible se volvió palpable
Podría parpadear, y esto no desaparecería
Que llamaste, que hablamos
Todo se volvió concreto, aunque todavía más humo
Que forma
Eres una voz con silueta
Y no sé si el tiempo nos dará
Más tiempo, soluciones, alegría
Pero al menos las máscaras cayeron
Al gritar de los inconscientes
Que de alguna manera se contactaron