J’étais plus jeune
Yo era más joven que tú
Pero detrás de la mascarilla, sabias y decías
Que tu edad no era la de tu tiempo pasado
En la Tierra ¡porque quizás!
Que pasaste buena parte de aquel tiempo
En una dimensión distinta, en la Luna
Y de tantas maneras, intenté compartir
Esa experiencia a un ser joven, nuevo, expuesto
A sus vulnerabilidades y sufrimientos
Y no se trata de nuestras edades
Sino de las cosas que padeciste, con ese mundo
Creo que soy un ser viejo
Nacido en el continente que así también se dice
Viejo, pero no me creíste
Cuando yo te hablaba de experiencia
De lo vivido, de mis comparaciones
¿Cómo para contradecirme siempre?
Quizás, no sé, y ya no me importan más
Esos rasgos de juventud en tus palabras y actitudes
Solo se trata de hacerte ver algo que descubrí
Y que día a día me duele, me duele:
Decías amarme, pero esa seducción de tu alma
Nunca llegó a hacerte confiar en mí
Para que tu te fueras conmigo, para que cambiaras de vida
Conmigo, así lo hubiera preferido, pero igual:
Si, de mi energía de cambio te habías aprovechado
Incluso sin mí, sola o con otro amor
Yo me hubiera sentido satisfecho
De haber influido para bien en la vida de un ser amado
Pero por ahora me fui, y no estoy para nada seguro
Que la miseria cese, que tus penas se hayan detenido
En esa hora me queda una frase
Acerca de un pueblito que conocí, o del tuyo en el cual te quedas
Esta frase cuyo sentido da algo como:
Pueblo chico, infierno grande
Para mí así será siempre, para ti quizás sea otro paradigma
No creo en el paraíso, el infierno
Pero sí en dos mundos
Uno en el cual no estás, y el otro
Y te pertenece a ti definir cuál es el verdadero
Jean-Marie Loison-Mochon