Cette capacité bien à toi

Unas horas antes de conocerte

Me mandaste ondas

En las cuales decías algo, sin sentido; ¿y a la vez?

Sin que yo supiera cómo, hablando en mi idioma

Me dijiste unas palabras

Por mi parte, yo salía de mi palacio

El que solía ocupar más que cuando contigo

Y antes de invitarte a frecuentarlo, antes que yo que te conozca

De ese viaje corto que terminaba adentro, me dijiste

Unas palabras que, para mí, fueron una prueba más

De esa capacidad tuya, de agarrar frecuencias

De todo lo que había escrito en mi palacio de soledad

De repente me mandaste ondas

Y una palabra en particular, escasa, que no podías conocer

Como si estuvieras en mi espalada, en mi casa

Eso no fue casualidad: percibiste la película sin el sonido

Tampoco viendo la pantalla

Y desde aquel día, nunca más dudé

Que poseías algo que te poseía

Aunque con pena porque, a lo largo del viaje

Me di cuenta que, en efecto, la cosa era incontrolable

Y lo hablamos mucho, y te perdías entre esos mundos

Tocando hasta mis huesos, o quedándote totalmente afuera

De mi palacio y sus fuegos: rayos de oscuridad

Perdiéndote entre lo invisible, las alegrías y el mal

Cosas que transcurrían como el tiempo

Hasta conmoverme o dejarme hielo

Equivocándote en el uso de esas armas

Que por fin no nos defendieron de las lágrimas

Jean-Marie Loison-Mochon

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