Hasta envenenar un planeta y sus satélites

Hoy creo que aprendí algo

Forma parte de aquellas cosas que pueden desesperar a uno

Es como un despertar, pero en la nada

Hoy la vida me enseñó más que nunca…

Porque ya lo había percibido en algunas ocasiones

Que… las uñas del miedo y del dolor pueden entrar

En la piel de uno, tan profundo que lo harán actuar

Como una muñeca a sus órdenes

Pero no es esa coordinación entre un alma miedosa y su mundo que se reduce…

No, no se trata de eso: mi descubrimiento

Va mucho más allá, mucho más profundo

Sí, como las uñas de aquellos sentimientos

O mejor: como los dientes de un gato

El miedo y el dolor te pueden malgastar vidas

Vías llenas de alegrías, vientres redondos de esperanzas

Hasta envenenar un planeta y sus satélites

Pero lo que descubrí es peor que estas verdades

Hoy, me llegó una prueba de existencia

La de un peligro que no pensaba que existía

Lo mismo, del dolor y del miedo, que se estira

Y que puede tirar todo por la ventana

Cortar todos los hilos entrecruzados entre los humanos

Son tijeras diabólicas, y eso es una prueba más

Que el infierno convive en el paraíso: en cada uno

Cadenas que esperan su momento para saltar sobre las manos y los pies

Del cuerpo-alma, que se lamenta solo en su pieza

Hechas de hierro, forjadas en las lavas del sufrimiento

Todo se pasa adentro, todas las afueras lo padecen sin filtro

Porque esa cosa horrible que me llegó, como un correo de justo antes de la muerte

Me dijo que el miedo y el dolor se propagan

En el cuerpo, en la sangre y mucho más profundo

Hasta los átomos del amor, y eso me fue dramático

Darme cuenta de eso, más allá de lo patético, de cualquier condición ética

Que mucho más allá de las consideraciones estéticas de los romances

Sí, el miedo, el dolor, pueden superar al amor

Jean-Marie Loison-Mochon

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